1.- Nomás la puntita.
Seamos sinceros, los hombres seríamos capaces de cualquier cosa por añadir a una dama a nuestra lista de slept with, máxime si la chica en cuestión es principiante en las artes amatorias, pero no tenemos la culpa de que ustedes se dejen convencer con esa mentira tan chafa. Tal vez sus conciencias dicen: “No soy tan puta por irme a la cama con él, sólo me meterá la puntita y nada más”. Cuando ustedes puedan convencerse a sí mismas de que tener relaciones sexuales antes del matrimonio no es un delito y que con recibir sólo la puntita ya están culminando el acto entonces dejaremos de mentir.2.- Mañana te pago.
La creciente crisis económica a nivel mundial es un gran pretexto para esta mentira, tal vez no nos sentimos con el suficiente cinismo como para decir: “No te voy a pagar nunca, deja de estar chingando, pendejo tú que me prestas dinero cuando el panorama económico es tan incierto”. O tal vez sí haya una intención genuina de pagar algún día, cuando la situación económica mejore, cosa que sucederá el día que te saques el Melate o acuses de violación a un cantante negro y le saques una lana, de otra forma el “mañana te pago” se quedará en una intención genuina y solo eso. La solución perfecta para evitar esta mentira es neutralizarla antes de que suceda con un: “Mañana te presto”. Matar o morir.3.- Ahí a la vuelta joven.
Se te acerca un franelero o un échale échale de los que no utilizan cuota fija o el amedrentamiento como parte de su trabajo, te das cuenta de que no traes cambio o que no traes ganas de darle tu dinero a una persona que lo único que hace es cuidar tu carro de otros franeleros, inventas una excusa “ahí a la vuelta joven”. ¿Ahí a la vuelta? Estoy seguro que lo que menos quieres es volverte a topar con esa persona al menos durante el resto del día y si se puede del lustro, década o siglo, decir que le darás a la vuelta te exime ante el parlamento internacional de franeleros de pagar tu cuota reglamentaria con la promesa de pagarla la próxima vez.4.- No tengo chicles.
Sí, sí tengo chicles pero no planeo entregarte ninguno, darte un chicle a ti me obligará a entregar toda la cajetilla que con tanto esfuerzo he tratado de mantener alejada de todos los buitres comechicles de la oficina, si te apesta la boca procura no ser tan carroñero o lavarte los dientes más seguido o comprar tus propios chicles. O las tres.5.- Llego en 10 minutos.
La ciudad es un caos, todos lo sabemos, y lo utilizaré de pretexto para mi impuntualidad porque me da miedo decirte que no voy a llegar temprano porque no tengo interés en hacerlo, mi intención es postergar lo más posible llegar al lugar acordado, si por mí fuera no llegaría nunca pero me comprometiste y ahora tengo que buscar las rutas por donde haya más marchas y manifestaciones esperando que pierdas la paciencia y te vayas. Aunque, también está la otra cara de la moneda en que sí te interesaba llegar temprano pero tu interlocutor te obliga a mentir porque él te mintió antes: “Está a 10 minutos de <inserte punto de referencia aquí>”. “Está a 10 minutos de reforma”. Chinga tu madre. ¡Nunca son 10 minutos! tu mentira me ha hecho mentirte para que no pienses que soy un desalmado impuntual al que no le importa tu tiempo, siendo que fuiste tú el que me mintió antes. Culero.6.- La última y nos vamos.
Estás en una fiesta y tu pareja ya te está molestando que se quiere ir, tú aceptas porque sabes que te puede castigar dejándote sin sexo indefinidamente si no accedes a su petición, comienzas a despedirte de todos con el atípico pretexto de “No me voy, me llevan”, estás a punto de salir y el anfitrión se te acerca preguntándote “¿Ya te vas?” mostrando sumo interés en que te quedes aunque no te haya pelado en toda la fiesta, “Tengo que pararme temprano”, “Tengo que cuidar a un pariente enfermo”, “Quiero mantener mi vida sexual activa y si no me voy ahora tendré que atenderme solo por los próximos seis meses”, sin embargo, a pesar de tus innumerables pretextos para irte, el anfitrión ataca con una última carta ante la cual NADIE se puede negar: “Aunque sea quédate al pastel”. Cualquier pretexto es insuficiente para no quedarte al pastel, así estén velando a tus padres no puedes contestar: “No, gracias, no nos podemos quedar al pastel” o quedarás marginado de por vida de futuras reuniones y vivirás como ermitaño. Aunque te cague el pastel y el horrible merengue te quedas y te sirven otro trago, volteas a decirle a tu invitada que será la última y nos vamos, seguramente no será el última de la noche, una para agarrar valor para comer el pastel y otra para pasar el trago amargo y otra más para demostrarles a tus amigos quién lleva los pantalones en casa y una más para cerciorarte de que dormirás en el sofá durante mucho tiempo.Como verán no es que a los mexicanos nos guste mentir, si no que no queremos herir con la verdad. Compartan y comenten. ¡Los quiero!
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